Las precipitaciones de las últimas semanas en Bariloche elevaron de manera inusual el nivel de los lagos de la zona y ya dejaron una consecuencia visible: la costa disponible en varias playas del Nahuel Huapi se achicó de forma marcada. Para la próxima temporada de verano, especialistas advierten que podría haber menos espacio de arena y piedra para el uso recreativo.
El investigador del CONICET Nicolás Martyniuk explicó en declaraciones periodísticas que el lago Nahuel Huapi habría subido unos 70 centímetros en los últimos 10 días y que el panorama podría seguir complicándose en los próximos meses, a medida que avance el deshielo y continúe el ingreso de agua a las cuencas lacustres. Según su evaluación, la combinación de lluvias abundantes y aporte nival sostendría la tendencia al alza del nivel de los espejos de agua.
Martyniuk señaló además que el año pasado las playas estuvieron muy expuestas por la bajante y que ahora la situación se revirtió de manera brusca. En ese marco, remarcó que el verano podría presentar una costa sensiblemente más reducida, lo que afectaría el acceso habitual a sectores de playa en la ciudad y en el corredor turístico del Nahuel Huapi.
La advertencia se apoya en un registro de precipitaciones que viene mostrando anomalías respecto de los últimos años. De acuerdo con la estimación difundida por el especialista, en lo que va de 2026 ya llovió mucho más que en todo 2025 en la región, un dato que ayuda a explicar la recuperación de volumen en lagos y arroyos después de un período marcado por la escasez de agua.
El Servicio Meteorológico Nacional, por su parte, ubicó al sur de la Patagonia entre las zonas con mayor probabilidad de registrar precipitaciones superiores a lo normal en su pronóstico climático trimestral. Ese tipo de tendencia, si se mantiene, suele reforzar escenarios de alta humedad en cuencas andinas como la de Bariloche. El SMN aclara, no obstante, que se trata de una previsión estacional y no de una proyección exacta para cada jornada.
En la ciudad, el fenómeno tiene un impacto directo sobre la vida cotidiana y el movimiento turístico. Las playas del Nahuel Huapi son uno de los atractivos centrales del verano, y una costa más angosta puede modificar tanto el uso recreativo como la distribución de visitantes en la ribera.
Al mismo tiempo, el aumento de agua trae una consecuencia positiva en materia de riesgo ambiental: reduce la posibilidad de incendios en el corto plazo. Martyniuk advirtió, sin embargo, que una primavera más húmeda también puede favorecer la acumulación de biomasa que, si luego llega una sequía, podría transformarse en material combustible.
Por ahora, el dato más concreto es que el nivel de los lagos subió con fuerza y que la postal de las playas barilochenses podría cambiar este verano. El comportamiento de las lluvias y del deshielo en las próximas semanas terminará de definir cuánto costa quedará disponible para vecinos y turistas.
Sociedad · Agenda Rionegro