En el 123° aniversario de Cipolletti, el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Rodrigo Buteler pusieron en el centro del acto una idea que atraviesa a la ciudad desde hace años: cómo prepararla para crecer durante las próximas cinco décadas sin que ese desarrollo derive en problemas de infraestructura, movilidad y servicios.
El mensaje político fue claro. La Provincia y el Municipio buscan sostener una etapa de expansión marcada por más población, nuevas inversiones y mayor actividad productiva, con obras que permitan anticiparse a los desafíos en vez de reaccionar cuando ya estén instalados.
Weretilneck sostuvo que Cipolletti atraviesa un cambio de enorme transformación y ubicó a la ciudad en un escenario de mayor complejidad y oportunidades. En ese marco, mencionó la construcción de edificios y parques industriales, y remarcó que la ubicación estratégica de la localidad exige previsibilidad para invertir, trabajar y vivir.
Uno de los ejes centrales del planteo oficial fue la movilidad. Según se expuso durante el acto, el crecimiento urbano y la articulación con otras localidades obligan a pensar cómo se moverán los vecinos, cómo ingresará y saldrá la producción y qué tipo de red vial necesitará la ciudad en los próximos años.
En esa línea, Weretilneck vinculó la planificación urbana con el acuerdo firmado en París con la Universidad de la Sorbona para trabajar sobre Cipolletti y el Alto Valle. La intención, de acuerdo con lo planteado por el Gobierno provincial, es incorporar experiencias de otras ciudades para ordenar la expansión y evitar que los problemas de hoy se vuelvan más difíciles de resolver mañana.
También relacionó ese esquema con la provincialización de las rutas 22 y 151, además de la nueva circunvalación y las obras de entubamiento, como parte de una red pensada para acompañar el aumento del tránsito y la actividad económica regional.
Buteler, por su parte, enmarcó el debate en las oportunidades abiertas por Vaca Muerta Sur, el GNL y otras inversiones que impactan en Río Negro. Dijo que el gran desafío es resolver el crecimiento de los próximos 50 años y planteó que las decisiones actuales deben dejar una ciudad con mejores servicios, conectividad y condiciones para las próximas generaciones.
El intendente detalló que las obras de agua potable impulsadas por la Provincia y el plan de cloacas del Municipio están dimensionados para acompañar un crecimiento de hasta 100.000 habitantes. A eso sumó el programa de 700 cuadras de asfalto, la pista de atletismo, las intervenciones viales y la meta de completar el 100% del alumbrado con tecnología LED en un plazo de 30 días.
En su repaso, Buteler también insistió en que la transformación debe convivir con la protección de las tierras productivas, el cuidado ambiental y la preservación de la identidad de Cipolletti. Entre los anuncios, adelantó que en noviembre se abrirán ofertas para la refacción integral del Fortín Primera División y su conversión en museo junto con la Provincia.
A eso se suman proyectos para recuperar la Casa Peuser y transformar la casa del doctor Salto en un espacio cultural y de memoria local. Weretilneck, en tanto, destacó la presencia territorial del intendente y su diálogo con los vecinos y distintos sectores como una condición necesaria para sostener el rumbo.
El cierre del acto dejó una definición política y de gestión: el crecimiento de Cipolletti no se resolverá con una sola obra ni con una sola administración, sino con consenso entre Provincia, Municipio, sector privado e instituciones. La discusión, según coincidieron ambos, ya no pasa por si la ciudad va a expandirse, sino por cómo hacerlo sin perder orden, servicios ni identidad.
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